Existe un dicho anónimo que señala que "la historia la escriben los vencedores". De ahí se deduce que el pasado de México está conformado por diversos mitos y leyendas que han perdurado hasta nuestros días y se han convertido en parte de las memorias nacionales.
En el libro Mitos de la historia de México: de Hidalgo a Zedillo de Alejandro Rosas, el autor invita a los lectores a descubrir parte de nuestro pasado. En la obra deja a un lado las verdades a medias de los héroes nacionales: personajes señalados como perfectos que combatían por causas justas. En este recuento te diremos 10 Mentiras de la Historia de México
que nos han hecho creer en la escuela. Las fuentes de este artículo
aparte del libro mencionado son: La Revista Proceso, Revista Imágenes de
la UNAM, Investigaciones Jurídicas de la UNAM y el libro 100 mitos de
la historia de México de Francisco Martín Moreno.
1. Que la Malinche ha sido la Traidora más grande de la Historia:
Malitzin no traicionó a nadie. Empecemos por decir que fue tratada como
un objeto: fue una de las 20 mujeres que varios pueblos mesoamericanos
le dieron a Cortés como parte de una alianza para vencer a los mexicas.
Es cierto que fue valiosa para Cortés porque hablaba náhuatl, y también
que fue su amante, pero suelen contarnos ese chisme a medias: comenzó a
ser su amante hasta 1524, tres años después de la caída de
Tenochtitlán.
2. Que Miguel Hidalgo es el Padre de la Patria y gracias a Hidalgo somos Independientes:

El cura que dio el grito de Dolores, tiene un pasado no tan fidedigno en
los libros de texto de la SEP. En realidad, el sacerdote tenía amantes,
por lo menos cinco hijos y, según la CNN, cometió crímenes atroces.
Disfrutaba matar a sus enemigos. En realidad, nunca quiso la
Independencia y dejaba que los insurgentes mataran y saquearan los
poblados. Era un hombre al que le encantaban las fiestas. Tenía grandes
riquezas de las que poco a poco lo despojaba la corona
española. La verdadera
frase que pronunció el cura Hidalgo al inicio del movimiento
de Idependencia fue: "¡VIVA LA RELIGIÓN, VIVA NUESTRA MADRE SANTÍSIMA DE
GUADALUPE, VIVA FERNÁNDO VII, VIVA LA AMÉRICA Y MUERA EL MAL GOBIERNO!"
Ni una palabra más, ni una palabra menos. Según el
escritor Eugenio Aguirre, el título de Padre de la patria le corresponde
a José María Morelos, a quien le debemos la mayoría de las victorias,
otro sacerdote y aprendiz de Hidalgo que en el ámbito militar terminó
superando al maestro.
3. El pípila el heroe al que se le debe la toma de la Alhóndiga de Granaditas:
Un minero llamado Juan Martínez participó en la toma de la Alhóndiga de
Granaditas y con una enorme piedra en la espalda para cubrirse de las
balas llegó a la puerta, y le predió fuego. Sin embargo, nunca se ha
comprobado su existencia, no existen fuentes fidedignas que hablen que
en realidad existió el pípila. Es un mito fundacional que revela mucho
del imaginario colectivo del mexicano. El investigador Carlos García
asegura que es un mito completamente infundado pero que produce un
sentimiento de identidad nacional del nuevo país, que simboliza a la
valentía y el arrojo.
4. Antonio López de Santa Anna el traidor que "vendió" más de la mitad del territorio a Estados Unidos:

Santa Anna no vendió la mitad del país, durante sus gobiernos perdió
territorios en diferentes momentos y por diversas
razones: 1. Texas: Se
independizó de México en 1836 y luego se unió a Estados Unidos. Cantidad
de dinero recibido: 0.00 (sí, cero). 2.
California, Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Arizona, Colorado,
Wyoming, Kansas y Oklahoma: Se perdió en el Tratado de
Guadalupe Hidalgo en 1847, firmado por Manuel de la Peña y Peña.
Cantidad de dinero recibido: 15 millones de dólares (como indemnización
por la guerra). 3. La
Mesilla: Este territorio sí lo vendió Santa Anna, pero
porque no le quedó de otra: Estados Unidos negoció como Vito Corleone
(con una oferta que no podía rechazar): “o vendes o te invado”. Cantidad
de dinero prometido: 10 millones pesos. Cantidad de dinero recibido: 6
millones pesos. Le decían
el “quince uñas” por su desmedido gusto por el dinero. Fue ejemplo del
chaquetero político: de monárquico a republicano, federalista,
centralista, dictador y lo mismo pero de regreso. Ganó y perdió
importantes batallas; malvendió territorio mexicano... Pero tenía un
gran carisma y el ejército lo respetaba. Las veces que ocupó la
presidencia fueron con el consentimiento de sus compatriotas que lo
mismo lo adoraban que lo crucificaban.
5. Los niños héroes nos defendieron en la invasión de los Estados Unidos dando su vida por esta nación:

Sobre los niños héroes existen una serie de leyendas y mitos que los
etiquetan como aquellos que defendieron la patria y el territorio a toda
costa. Sin embargo, existen elementos para creer que existieron los
niños cadetes militares, pero que estos niños HEROES nunca existieron,
que en realidad para apaciguar los ánimos y resaltar los valores de
México, el gobierno decidió crearlos. El tema está así: en 1947 viene a
México Harry Truman, presidente de Estados Unidos, deja una corona de
flores en el Obelisco de los niños héroes y dice que olvidemos el pasado
y seamos amigos, cosa que a muchos mexicanos les ardió bastante. Bueno,
pues resulta que dos semanas después, justo en ese momento en que hacía
falta reafirmar la identidad nacional, aparecieron, como por arte de
magia, seis restos óseos enterrados en el Bosque de Chapultepec. De
buenas a primeras, el presidente Miguel Alemán Valdés decretó que eran
los restos de los niños héroes. Ningún investigador tuvo chance de
revisar los huesos.Y si
bien seis de ellos murieron el 13 de septiembre de 1847 y se llevan
todos los honores como los "Niños Héroes", en realidad más de 50 cadetes
también participaron en la defensa contra el ejército norteamericano.
6. Juan Escutia el "Niño Héroe" aventado que se lanzó envuelto con la bandera desde los más alto del Castillo de Chapultepec:

El mito de que Juan Escutia se lanzó con la bandera entre sus brazos es
completamente infundado: ni le dieron un balazo ni cayó con la bandera.
No hay ningún registro de que algún joven cayera con el lábaro patrio. A
Juan Escutia no le dieron un balazo, ni tomó la bandera para evitar
caer, ni se tropezó con ella, ni lo empujaron, etc. No hay ningún
registro que alguno de los jóvenes cadetes cayera del castillo, al menos
no con una bandera. Nadie sabe cómo surgió el mito de Juan Escutia,
sólo Manuel Raz Guzmán narró en forma poética cómo, supuestamente, murió
Agustín Melgar (no Juan Escutia): “pero tú, Melgar … rodeado de
enemigos les disparas tu arma, y no teniendo esperanza, antes que
rendirte te envuelves en el pabellón nacional y presentas tu pecho
juvenil a las balas del invasor”. Sin embargo, sí hubo un mexicano que
se envolvió con la bandera: Margarito Zuazo, pero no se suicidó, sino
que herido, regresó a su casa y entregó la bandera rescatada, muriendo
unos días después por sus
heridas. Incluso hay
otras versiones donde en realidad nadie se lanzó envuelto con la
bandera, que los Estadounidenses al ganar la batalla tomaron la bandera y
la devolvieron con la firma de los acuerdos de Paz a México.
7. Maximiliano de Hasburgo el Emperador extranjero que impusieron unos cuantos y vino a reprimirnos con ideales ortodoxos:

Promovió la tolerancia de los cultos, la nacionalización de los bienes
del clero y uno de sus proyectos más grandes: la publicación de leyes en
náhuatl y devolverle sus tierras a los indígenas. Según el historiador
Juménez Codinach, antes de llegar a México, Maximiliano aseguró: “Sólo
conservaré [el poder] el tiempo preciso para crear en México un orden
regular y para establecer instituciones sabiamente liberales”. El
problema que tuvo Maximiliano al llegar a México se debió al poco
conocimiento que tenía del idioma español y el poco conocimiento que los
indígenas y campesinos tenían sobre las letras, por lo que su
comunicación se hizo muy complicada. Para facilitarla, se nombró a
Faustino Galicia Chimalpopoca su interlocutor con las naciones
indígenas. Según Francisco Bulnes, en realidad, el imperio “fue la
verdadera gloria, la verdadera patria, la verdadera doctrina política”.
Maximiliano no resultó el gobernante esperado porque tuvo que gobernar
por las leyes liberales de Juárez.
8. Benito Juárez el indígena orgulloso de
sus raíces que llegó a ser Presidente, el Benemérito de las Américas.
El mejor Presidente de la Historia según la SEP:

Bajo la idea de un indígena que vivía en la sierra y caminaba kilómetros
para llegar a la primaria, Juárez se ha coronado como uno de los más
grandes ejemplos a seguir; sin embargo, la historia real es otra. De
origen humilde, la Iglesia le dio educación y le ayudó a convertirse en
uno de los abogados más prominentes de Oaxaca. Sin embargo, debido a la
influencia de los maestros masones del Instituto de Ciencias y Artes de
Oaxaca, poco después adoptó una postura totalmente cruel hacia ella.
Jamás estuvo orgulloso de su origen indígena. Sus propuestas de igualdad
para los mexicanos no incluían a los indígenas porque ellos no eran
mexicanos según el gobierno. Su
presidencia se dio gracias a fraudes electorales, nunca fue elegido por
el pueblo y asesinó a sus enemigos impunemente. Autorizó una serie de
tratados que eliminaban la soberanía del país en beneficio de Estados
Unidos; Justo Sierra los declaró un “crimen político”: los militares
estadounidenses podían acceder al país y matar, arrestar o poseer
tierras sin ningún castigo, según el tratado de McLane Ocampo. Además,
Juárez mandó a Lerdo de Tejada para que los estadounidenses invadieran
México, impusieran su idioma y se prohibiera el catolicismo, hubiera una
inmigración masiva y los militares enseñaran al ejército mexicano bajo
el protectorado de los estadounidenses, sin embargo, el proceso se
pospuso porque James Buchanan quería ser el dueño del territorio; no
tener a México . Las leyes de Reforma, en
realidad, fueron dadas por Valentín Gómez Farías en septiembre de 1835,
en las que se subordinó completamente al poder eclesiástico, lo despojó
de sus bienes y libertades. La separación de la Iglesia y del Estado fue
hecha por Ignacio Comonfort y Lerdo de Tejada.
9. Porfirio Díaz el Dictador Mexicano que duró más de 30 años en el poder y que necesitó una Revolución para sacarlo del país:
Porfirio Díaz impulsó el progreso material, el orden social y la
estabilidad política con la creación de avances en la construcción del
Estado y la nación. Fue sólo a partir de 1907 cuando Díaz, ya viejo,
comenzó a tomar decisiones equivocadas. Sin embargo, durante 30 años
llegó durante su mandato la paz al país, concilió a los partidos y su
relación con la Iglesia fue sólida. México hizo adelantos en economía,
hubo inversión extranjera en la minería y la industria. Los bancos y las
compañías de seguros abrieron, y, a través del ferrocarril, las
regiones aisladas del país se comunicaron. Díaz declaró: “México pasó de
la anarquía a la paz, de la miseria a la riqueza, del desprestigio al
crédito y del aislamiento internacional al reconocimiento universal”.
10. La Revolución Mexicana como el
movimiento donde el pueblo mexicano unido se levantó en armas contra
Porfirio Díaz y contra Victoriano Huerta:

Siempre se dijo que el pueblo mexicano “como un solo hombre” se levantó
en armas contra Porfirio Díaz y contra Victoriano Huerta. Esta
afirmación es falsa. La Revolución mexicana fue la suma de distintas
rebeliones. Y el periodo más violento fue cuando los revolucionarios se
enfrentaron entre sí. Los supuestos héroes que se decía lucharon juntos y
unidos, terminaron asesinándose unos a
otros. Durante la
Revolución Mexicana hubo más traiciones que en Game of Thrones. Huerta
le dio muerte a Madero, Venustiano Carranza se la dio a Emiliano Zapata y
Felipe Ángeles. Carranza y Francisco Villa murieron por órdenes de
Álvaro Obregón. Obregón murió asesinado después de ser reelegido como
presidente, por órdenes de Plutarco Elías Calles, quien también provocó
el exilio de José Vasconcelos. Finalmente, Lázaro Cárdenas exilió a
Calles en 1936, aunque cinco años después regresaría al país por
invitación del presidente Manuel Ávila Camacho. Lo gracioso es que ¡comparten la tumba con alguno de sus grandes
enemigos! En el Monumento a la Revolución de la ciudad de México están
los restos de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa,
Plutarco Elías Calles y Lázaro
Cárdenas. Aunque la
historia oficial ha presentado a Emiliano Zapata como un indio pobre que
se levantó en armas, lo cierto es que era un pequeño propietario, dueño
de un pedazo de tierra para cultivar. Tenía sus buenos caballos e
incluso, en una ocasión, los ingresos que ganó por una buena cosecha de
sandías los empleó para comprarse una botonadura de plata para su traje
de charro. Le gustaba la comida francesa y el buen coñac.
Fuente: http://tuul.tv/lista-paginada/noticias-politica-blogs/10-mentiras-historia-mexico-nos-hicieron-creer-escuela